jueves, 15 de marzo de 2018

Batallitas del Abuelo Sidius. Episodio 1

Buenas, buenas. gracias. Se que parece complicao pero aquí estoy otra vez y ahora sí, más desahogado, para hablar un poco de mi vida y de todos los mejunjes en los que he metido la zarpa en más de 30 años de Política Galáctica.  Yo, que siempre he sido un líder querido y respetado, que siempre he ido por delante y jamás he tenido dos caras, tengo que recurrir a este mi nuevo estado, después de que un grupo de desalmados hippies volara por los aires mi Estrella, que por cierto estaba de Muerte. El problema es que cuando estos "ninis" la volaron, yo estaba dentro. Esto, sumado a que previamente me habían tirado por un hueco de ascensor de cincuenta pisos contribuyó a dejarme ciertamente, algo indispuesto. Lo cierto es que ahora, tras muchos años de mitines, papeleos y flashes, me estoy acostumbrado a la vida de ex líder galáctico. Ya estaba cansado de dar ordenes contra los independentistas (66,155,etc) y de enviar mis estilizados cruceros para metédselos por el culo al primer planetucho bananero que ponía en duda mi negocio. Ahora si, ahora puedo y pienso hablar largo y tendido sobre todo lo que he vivido estos años como Emperador, así que sin más preámbulos...

Batallitas del Abuelo Sidius. Capítulo 1: LA BATALLA DE ENDOR 

Una Putada!. Lo de Endor fue una putada!. A ver si me explico. Un día me levanté con cierta resaca de una de mis famosas fiestas de pijama Twilek en Coruscant. Y ya que estaba animado voy y llamo al Moff y le digo -Oye, lleva una par de naves a Endor que vamos a montar algo gordo allí. 

Y así fue, y la cosa iba de lujo. Mi nuevo apartahotel privado en un paradisíaco planeta lejos del bullicio de la alta política. Pusimos un pedazo de edificio a la sombrita en un bosque verde y frondoso cuyas criaturas nativas, primos lejanos de los osos amorosos, no hacían más que correr de un lado a otro medio en bolas con piedras y palos sin aparente rumbo fijo. Eran como Wookies, pero sin presupuesto. Levantamos una pedazo de antena para no perdernos la Champion y pusimos un batallón entero allí para que los nativos no se llevaran nada brillante e innecesariamente caro.  

En esto que se me acerca el Moff y me dice con esa voz de tengo una idea jefe y necesito un aumento: Grande e ilustrísima bla bla bla Emperador, y si construimos otra Estrella aquí y usamos su enorme antena para generar un campo protector y proteger su construcción?

Lo miré fijamente, cogí el comunicador y llamé a Administración para que le dieran su aumento. Y así llegamos al plan maestro, construir otra estrella, más gorda y más grande, a la sombra de la luna, como el toro. 

Pero como todo buen plan, siempre hay quien lo fastidia. Resulta que aquel capricho era una bomba administrativa, así que para costear semejante alarde de ingeniería tuve que sacar dinero de otra partida presupuestaria que no fuera la militar que ya estaba más tiesa que la mojama, así que elegí a dedo un planeta y los dejé sin pensión durante dos décadas. El problema fue que elegí Mon-Cala, lo que provocaría tal cabreo que los malditos cefalópodos dejarían el imperio y se unirían a los rebeldes, pero eso es otra historia. 

Dicho y hecho, con la pasta de la pensión de esos puñeteros moluscos voy y me monto un tinglao como nunca se había visto. Quería venganza así que ordené que fuera construida mi segunda Estrella pero esta vez con forma de pene, pero como al final no me darían los permisos con semejante aspecto, opté por capitular en busca de un bien mayor. 

Continuará...